Mermelada de arádanos

Tres opciones muy rápidas, sencillas y saludables para hacer una mermelada casera de arándanos:

VERSIÓN 1: Batimos los arándanos con una batidora y listo. ¡Hey! No menospreciéis esta versión «aquí te pillo, aquí te mato», porque es la mermelada de la foto, y ¿a que es muy sugerente?

VERSIÓN 2: Para los que no queréis ni sacar la batidora, podemos poner los arándanos 15 segundos en el micro junto con una pequeña cucharadita de aceite de coco (si os gusta). Después los sacamos y los aplastamos fácilmente, mientras mezclamos con el aceite de coco.

VERSIÓN 3: La más profesional. Batimos los arándanos junto con un poco de agua, y los ponemos en una cazuela al fuego con zumo de limón y semillas de chía (para 250 g de arándanos, 1 cucharada sopera de chía y zumo de medio limón). Removemos para que no se nos queme y cuando haga «chup,chup» apagamos y dejamos enfriar (se nos espesará).

Si queremos potenciar el dulzor, podríamos añadir un poco de canela a cualquiera de las versiones, aunque con el azúcar propio de los arándanos ya queda muy rica.

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