
A veces parece que los que siguen una Dieta Fodmap no pueden tomar ensaladas, y ¡nada más lejos de la realidad! Solo tenemos que tener en cuenta algunas cosillas:
- Que no sea nuestro plato principal, sino utilizarla como acompañamiento, sobre todo al principio, hasta ver tolerancia.
- Que las cantidades de cada ingrediente sean reducidas. Es mejor que sea más variada, pero con menos cantidad de cada cosa que al revés. Recordad que para tener una microbiota diversa, necesitamos una alimentación lo más variada posible.
- Que las hojas verdes sean brotes tiernos, mucho más digeribles: rúcula, canónigos, berros, espinacas baby… Dejemos la lechuga aparcada una temporada.
- Que no nos olvidemos de los colores. ¡Cuantos más mejor!
- Que incorporemos siempre una buena cantidad de grasa, ya sea en forma de aceite de oliva o de frutos secos o semillas.
- Y si ya la aliñamos con vinagre de manzana o un buen chorrito de limón o lima, perfecto para ayudar a generar más ácido en el estómago, que nos ayude con la digestión.
En esta ensalada, que hemos puesto como ejemplo 1, tenemos: brotes tiernos, zanahoria rallada, alcaparras, pimiento rojo, brotes de soja, pipas de girasol y calabaza, almendras, unos toques de hierbabuena, aceite de oliva y vinagre de manzana 🙂
