
Este parece el típico plato combinado de pechuga de pavo con patatas fritas. ¿A que dan el pego?
Pero en vez de patatas fritas, estos son «sticks de yuca», una forma diferente de meter almidón resistente para nuestros bichitos, de no incluir una solanácea como la patata (que a veces en intestinos delicados nos da problemillas) y que el sabor/textura sea muy parecido a las siempre deseadas patatas fritas 🙂
Para hacer los sticks, solo necesitamos comprar la yuca y pelarla, que casi es la parte más complicada. Como tiene la piel muy dura, lo mejor es cortarla en trozos transversales e ir quitando la piel con el cuchillo en el punto que veas que se «desprende» fácil. Vamos, no hay que intentar pelarla como una patata, porque será fácil que se nos escape el cuchillo.
Ahora tenemos dos opciones. Podemos hervir la yuca en agua durante 15 minutos, la sacamos, la dejamos enfriar un poco y la cortamos en forma de bastoncitos (siempre retirando la parte central, que es más dura) y las ponemos en el horno a 180º durante otros 15 minutos con aceite de oliva y sal.
O bien, podemos cortar la yuca cruda directamente en forma de bastoncitos (también retirando la parte central), rociarlas de aceite y de sal, y meter directamente en el horno durante 30 minutos o hasta que veamos que se han dorado. Así quedan más duras (por eso es mejor ir probando para ver cómo van), pero a mí personalmente me gustan más 😉
Si es vuestra primera vez con la yuca, os recomiendo hervirla primero, aunque sea más latoso. También la podéis hervir el día anterior, y así enfriada os será más fácil para manejarla al día siguiente, que solo os quedará cortar y meter en el horno.
Y, como siempre, si es la primera vez, hay que empezar con poca cantidad (¡no como aparece en la foto!). Aunque 75 gramos de yuca sean una ración baja en FODMAPs, tenemos que ir viendo nuestra tolerancia. Pero podéis hacer «sticks de yuca» para toda la familia, y vosotros os cogéis unas poquitas de guarnición.
