Hamburguesas con olivada y pasta de lentejas rojas

Las legumbres tienen muy mala fama y hay gente que lleva mucho tiempo sin probarlas. Pero, como todo, no las podemos meter a todas en el mismo saco, y una buena forma de ir introduciéndolas en nuestra dieta es usando la pasta de lentejas rojas, que ya suele haber en la mayoría de los supermercados.

Se trata de una lenteja sin piel que es mucho más fácil de digerir que las lentejas tradicionales y suele sentar mucho mejor. No hay que tenerles miedo, que tienen muchos prebióticos para nuestras bacterias 🙂

¿Cómo las introducimos? Pues en pequeña cantidad y como un acompañante de nuestro plato. En este caso hemos puesto: dos hamburguesas de ternera (hay unas en la sección de congelados del Mercadona que son 99% de carne y 1% de sal) y una buena ración de olivada (aceitunas negras, aceite de oliva, y orégano). Una vez que tenemos nuestra ración de proteína y de grasa, añadimos un pequeño acompañamiento de pasta de lentejas rojas, a la que hemos espolvoreado unos coquitos de Brasil molidos y unas ramitas de perejil.

Si estás introduciendo las lentejas por primera vez, es mejor que no metas otras verduras nuevas o algún otro alimento sospechoso de provocar síntomas, para así tener claro la respuesta de tu cuerpo, y no culpar a las lentejas sin razón 😉

Dorada a la plancha con arroz, tahini, pipas y cebollino

No es lo mismo comer dorada a la plancha con arroz sin más, que dorada a la plancha con arroz, una salsita de tahini y aceite de oliva con pipas de girasol, pipas de calabaza, cebollino y perejil. Sigue siendo un plato igual de sencillo, y que no tiene que aumentar nuestros síntomas digestivos, pero nuestros bichitos van a estar un poquito más contentos 🙂

Cuando estamos en una fase estricta de la dieta Fodmap es bueno hacer hincapié en el uso de las grasas, por eso es interesante añadir alguna semilla, algún fruto seco o ser muy generoso con los aceites. En este caso hemos añadido aceite de lino en crudo sobre el pescado, y sobre el arroz: pipas de girasol, pipas de calabaza, y un poco de tahini, que es una salsa hecha con sésamo tostado y molido (la puedes comprar ya hecha). Si el sabor te resulta muy fuerte, puedes «suavizarla» o mejorar su textura mezclándola con aceite de oliva virgen extra, y ya tendrás una salsita muy sencilla para darle un poco de vidilla a tu arroz blanco.

Y sin olvidarnos de nuestro toque verde, aunque sea muy muy pequeño, gracias al cebollino y el perejil 😉

Crepe-bocata de sarraceno, jamón, aguacate y canónigos

La masa de la pizza de trigo sarraceno es muy socorrida y versátil, ya que según la forma en la que la cocinemos, podemos conseguir diferentes «platos».

Si en vez de poner toda la masa en la bandeja del horno, la repartimos por tandas en la sartén, podemos conseguir unas ricas crepes de sarraceno. Hoy os propongo la versión «crunchy» de estas crepes, que se consiguen añadiendo una poca cantidad de la masa a la sartén con el aceite bien caliente (la masa es espesita y hay que extender con una cuchara de madera) y bajando pronto el fuego para ir tostándola poco a poco, dándole vueltas cada poco para evitar que se nos pegue.

Sí, da un poco más de trabajo que las crepes normales, pero el resultado es como el de la foto: crujiente, crujiente. Y bueno, como muchas veces me decís que en la dieta os faltan cositas «crunchies», pues esta es una opción muy buena.

Y para el relleno, como siempre, podéis innovar, según vuestra fase y vuestros gustos. Este crepe-bocata tiene jamón serrano, aguacate y canónigos. No os olvidéis de meter siempre algo verde, aunque estéis en una fase estricta, y para eso, los canónigos son unos buenos aliados 🙂

Pudding de chía con pipas, arándanos y granada

El pudding de chía es otro básico para mí en una Dieta Fodmap, especialmente en aquellas personas que sufren mucho de estreñimiento. Las semillas de chía tienen la característica de que, al sumergirse en un medio líquido, se «hinchan» y sueltan una especie de mucílago que nos permite hacer algo parecido a unas natillas.

Este mucílago es como un bálsamo para todo nuestro aparato digestivo y además puede ayudarnos a ir mejor al baño. El pudding de chía es nuestro amigo 🙂

La receta más sencilla para hacer el pudding es:

  • una cucharada sopera de semillas de chía
  • medio vaso de agua o bebida vegetal (con bebida vegetal queda más sabrosilla)

Lo removemos bien con ayuda de una cuchara, y lo dejamos reposar como mínimo una hora, aunque a mí me gusta dejarlo reposar toda la noche, para asegurarnos de que las semillas están bien hidratadas (tal y como se ve en la foto).

A partir de ahí, la imaginación es tu mayor aliada. Tendrás una buena base «mucilaginosa» que podrás añadir a un yogur, a una ensalada o a lo que quieras. Y también puedes añadir cositas a tu pudding directamente y tomártelo como si fuera una natilla.

En la foto tenemos una combinación muy terapéutica: pipas de calabaza, pipas de girasol, arándanos y pepitas de granada. Le podéis espolvorear un poquito de canela. ¡Y a disfrutar!

Bizcocho de plátano macho y cacao

Este es un bizcocho muy fácil, con pocos ingredientes, sin harinas, sin azúcar, sin lactosa, sin fructosa, y con muuuuucho almidón resistente para nuestros bichitos 🙂

Ingredientes:

  • 3 huevos
  • 1 plátano macho pequeño y maduro (no el plátano de Canarias ni la banana, sino el que muchas veces se vende como plátano para freír)
  • 3 cucharadas generosas de aceite de oliva
  • 1 cucharada de cacao
  • canela al gusto

Y la complicación es mínima: batimos todos los ingredientes. Metemos en un tupper de cristal o en el molde que queráis (previamente lo engrasamos con un poco de aceite) y horneamos a 180 grados durante 30 minutos. Desmoldamos y listo.

TIPS:

Como comprenderéis, este bizcocho no es para comer de una sola tanda, así que no tendréis problema aunque estéis en una fase estricta de la Dieta Fodmap, ya que 145 g de plátano macho es una ración apta. Eso sí, tiene mucho almidón resistente y, aunque en general se tolera bien, sigue siendo fermentable, así que empezad siempre por trozos pequeños.

Si estáis en fase de modular la microbiota, el almidón resistente es un excelente prebiótico que va a poner muy felices a nuestros bichitos, y encima, nos va a parecer que comemos un rico bizcocho de chocalate. ¿Qué más de puede pedir?

Carne picada con tallarines de arroz

Carne picada con tallarines de arroz. La gente con algún tipo de patología intestinal tiene claro que esto sería bajo en FODMAPs, pero nutricionalmente interesante para nuestros bichitos no podemos decir que sea…

¿Como podemos arreglar eso? Pues añadiendo pequeñas «fibras» que no tengan tanto potencial de generar síntomas, pero que sí cambien el perfil de nuestro plato.

En este caso, por ejemplo, hemos añadido:

  • Perejil fresco (cualquier hierba aromática es siempre bien recibida)
  • Salsa de tomate (solo tomate natural rallado, para evitar ingredientes problemáticos, y no mucha cantidad)
  • Levadura nutricional (es diferente a la levadura de cerveza, pero se ha visto que favorece a una bacteria muy molona, la Akkermansia)
  • Coquitos de Brasil (un fruto seco muy rico en selenio, que podemos laminar fácilmente con el cuchillo)
  • Nueces pecanas (cortadas en trocitos para que nos aporten, además, un poco de «crunchy» al plato)
  • Aceite de lino para aderezar (no porque el de aceite de oliva no sea maravilloso, pero yo insisto mucho siempre en la importancia de variar en todo y encima nos ganamos un aporte de omega 3 de regalo).

¿A que el plato cambia mucho? Son solo unos pequeños detalles para no olvidarnos de nuestros bichitos, y, en conjunto, construimos un plato mucho más vistoso y sugerente.

¡Que aproveche!

Mermelada de arádanos

Tres opciones muy rápidas, sencillas y saludables para hacer una mermelada casera de arándanos:

VERSIÓN 1: Batimos los arándanos con una batidora y listo. ¡Hey! No menospreciéis esta versión «aquí te pillo, aquí te mato», porque es la mermelada de la foto, y ¿a que es muy sugerente?

VERSIÓN 2: Para los que no queréis ni sacar la batidora, podemos poner los arándanos 15 segundos en el micro junto con una pequeña cucharadita de aceite de coco (si os gusta). Después los sacamos y los aplastamos fácilmente, mientras mezclamos con el aceite de coco.

VERSIÓN 3: La más profesional. Batimos los arándanos junto con un poco de agua, y los ponemos en una cazuela al fuego con zumo de limón y semillas de chía (para 250 g de arándanos, 1 cucharada sopera de chía y zumo de medio limón). Removemos para que no se nos queme y cuando haga «chup,chup» apagamos y dejamos enfriar (se nos espesará).

Si queremos potenciar el dulzor, podríamos añadir un poco de canela a cualquiera de las versiones, aunque con el azúcar propio de los arándanos ya queda muy rica.

Tortita de coco y almendra

Esta es otra opción para hacer un «pan de micro«, pero cuando no tenemos micro. Sí, hay gente que me ha dicho que no tiene microondas 🙂


Los ingredientes son los mismos: huevo, coco rallado, almendra y aceite de oliva virgen extra, y el procedimiento también: lo batimos todo junto con la batidora, pero, en vez de ponerlo en el micro, lo echamos en la sartén, vuelta y vuelta.

Al tener aceite de oliva en la masa, no haría falta engrasar la sartén primero, pero siempre puedes echar unas gotas de aceite si no te fias mucho de que tu sartén no te las vaya a pegar.

Y ahora viene la pregunta del millón… ¿QUÉ LE PODEMOS ECHAR POR ENCIMA? (¡Y que sea un poco golosito, estaréis pensando!)

  • Crema de cacahuete (sí, aunque no lo parezca, hasta 50 g sería una ración baja en FODMAPs)
  • Mermelada de arándanos (hecha con arándanos batidos y semillas de chía)
  • Tahini (es una crema hecha con semillas de sésamo, y hasta 30 g sería una ración baja en FODMAPs)
  • Aceite de coco derretido con un poco de cacao y canela
  • Un plátano pequeño (no muy maduro) cortado en rodajas y con canela por encima

¡Y a disfrutar de tus tortitas!

Pan de atún

Otra opción de «pan de micro» sin tener que usar frutos secos o cereales, que a veces nos dan problemillas, es optar por hacer un pan de atún.

Este es un pan sin ningún tipo de hidrato ni de fibra, por lo que suele ser menos problemático cuando tenemos algún tipo de patología digestiva. Y sigue siendo igual de rápido que los otros «panes de micro«.

¿CÓMO LO HACEMOS?

  • Un huevo
  • Una lata pequeña de atún al natural
  • Dos cucharadas de aceite de oliva virgen extra

E igual que hacemos con el resto de panes, echamos todos estos ingredientes en un vaso, taza, cuenco en el que nos entre la cabeza de la batidora (y que sea apto para meter en el micro después). Batimos todo y lo metemos en el micro, a máxima potencia, durante 2 minutos.

¿A QUÉ SABE?

Sabe a sandwich de atún de la típica máquina de vending. La sensación es muy parecida, pero nos envitamos comer el típico pan de molde hecho con harina de trigo, con gluten y alto en FODMAPs (fructanos).

TIPS:

  • Lo puedes rellenar de otras cosas, como se ve en la foto, o comértelo así directamente. Pero hay que recordar que es muy saciante.
  • En vez de atún, lo más recomendable es usar bonito del norte o melva (que son muy parecidos al atún, pero son pescados más pequeños y por tanto tendrán menos contenido en mercurio). Y si puede ser en botes de cristal, mejor que mejor 🙂